Las hijas de Eva
CapÃtulo 6 No fueron ni los ganchitos, ni el cordel, ni el tendedero, los verdaderos culpables. Tampoco el calzón de encaje, sospechoso número uno pues se escapó volando. Los autores intelectuales de la guerra del fin del mundo, que casi se desata en el quinto piso de Shao-Yuan la semana pasada, fueron los mismos piromaniacos [...]











Subieron a la nave